CUIDANDO EL MEDIO AMBIENTE CON TU MASCOTA: CÓMO TIRAR LOS DESECHOS DE TU PERRO DE MANERA SUSTENTABLE

Por: Karen Xicará

Karen Natalia Xicará Coti

18 años

Estudiante de Ingeniería en Biotecnología Industrial – UVG

Desde pequeña me ha gustado mucho la naturaleza por lo que conforme fui creciendo me di cuenta de lo importante que es cuidarla, actualmente busco ser una voz para que las personas escuchen el grito de ayuda que el planeta está dando y en conjunto tomemos acción para revertir el daño que hemos provocado.

Los perros son nuestros amigos incondicionales siempre, los amamos sin importar todas las travesuras que hagan y siempre tratamos de cuidarlos de la mejor manera posible desde mantenerlos limpios hasta ser constantes con su chequeo con un veterinario , sin embargo hay una aspecto muy importante de ellos que pasamos por alto debido a la desinformación: los desechos de nuestros perros son altamente contaminantes y peligrosos, contienen muchas bacterias que causan enfermedades que pueden ser fácilmente transmitidas a los seres humanos por medio del ambiente, aire, agua o suelo. Muchas de estas enfermedades inclusive no podrían ser tratadas si el ser humano se contagiara (Santillán, 2019); por esto es importante saber cómo desechar de manera correcta las heces de los perros para evitar cualquier inconveniente que estas pudiesen crear.

Actualmente se sabe que la huella de carbono producida por un perro mediano es superior a la huella  de carbono que un vehículo 4×4 produce anualmente (Font, 2016). Un mejor manejo de estos desechos ayudaría a disminuir esto, sin embargo muchas veces tenemos un manejo inadecuado e inconsciente de estos dañando aún más al medio ambiente. 

Normalmente cuando desechamos las heces de nuestro perro tomamos bolsas plásticas y tiramos los desechos en ella, esto no debería de ser así, se contamina más por el hecho de utilizar bolsas plásticas de manera extra; también tratamos de “contaminar menos” reciclando las bolsas que tenemos en casa, pero daría exactamente lo mismo pues lo que tenemos que tratar es tener menos de estas bolsas. Además hay que considerar algo sumamente importante, el desechar las heces de los perros en esas bolsas plásticas crean un efecto impermeabilizante que hace que las heces “se conserven” durante mucho tiempo en conjunto con la bolsa plástica(Cruz, 2016) , por lo que: ¿Qué alternativa tenemos?

Actualmente existen empresas que crean bolsas que son biodegradables para desechos y la empresa M-PETS es una de esas: Bolsas biodegradables para desechos de nuestras mascotas.

Estas bolsas están hechas a base de almidón de maíz las cuales las hacen 100% biodegradables, siendo mucho más amigables para el medio ambiente y ofrece la seguridad de que los desechos no contaminen el suelo o tengan la posibilidad de salir y contaminar el medio ambiente. Estas se utilizan como una bolsa normal, se colocan los desechos dentro de esta y se tira a la basura sin problema pero con la conciencia de que lo haces de manera más sustentable. sin embargo para las personas que buscan ayudar más allá del medio ambiente, estas bolsas también son 100% compostables, obteniendo un abono muy  efectivo para plantas ornamentales de manera fácil y rápida, siguiendo las mismas bases para la creación de una composta normal.

Estas bolsas son tan fáciles de encontrar en los lugares donde venden accesorios para perros, algunos de estos lugares son: 

  1. https://arcadenoe.com.gt/products/m-pets%C2%AE-biodegradable-waste-bags-yellow?_pos=6&_sid=52dfbcd78&_ss=r
  2. https://www.dog-gt.com/online-store/Dispensador-Con-Rollo-De-15-Bolsas-p203328119

Existen en diferentes presentaciones para que puedas llevarlas a todos lados con tu mascota y cuidar al planeta sin importar donde estés. Siempre recuerda que los cambios para ayudar al medio ambiente empiezan desde las actividades cotidianas que realizamos, al cambiarlas con alternativas más sustentables.

Referencias bibliográficas

Font, R. (3 de octubre de 2016). Ecoavant.com. Obtenido de El impacto ambiental de las mascotas: https://www.ecoavant.com/consumo/el-impacto-ambiental-de-las-mascotas_2649_102.html

Santillán, M. (4 de diciembre de 2019). Ciencia UNAM. Obtenido de Los perros son un amor; sus heces un riesgo: http://ciencia.unam.mx/leer/855/los-perros-son-un-amor-sus-heces-un-riesgo

Cruz, M. (3 de mayo de 2016). Verne. Obtenido de Por qué es importante recoger las heces caninas en la Ciudad de México: https://verne.elpais.com/verne/2016/05/03/mexico/1462291883_907071.html

UNA PERSPECTIVA ECONÓMICA EN LA ACCIÓN CLIMÁTICA

Por: Laura Calvimontes

Laura Calvimontes, 25 años

Ingeniera en Ambiente y desarrollo, EAP Zamorano  

Me apasiona aprender sobre la naturaleza, las culturas y cómo funciona el mundo. Interesada en promover debates y discusión de temas de interés actual, así como proveer canales de simplificación y acceso a información científica para y cimentar las bases de un progreso ecológico, económico y social informado

El debate actual sobre los mecanismos para combatir el cambio climático gira en torno a una reducción de las emisiones  de CO₂, lo más rápido posible por cualquier medio necesario. Un discurso repetido por los medios de comunicación,  políticos y comunidad científica de todo el mundo. Después de los 25 años de la convención RIO +20 con el desarrollo de  la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC siglas en inglés), y las múltiples  iniciativas, esfuerzos y recursos internacionales y globales destinados a la reducción de emisiones globales, los niveles de CO₂, gases de efecto invernadero, temperaturas, etc. continúan aumentando.

Como dijo William Nordhaus en 2018, “El  cambio climático sigue siendo uno de los principales desafíos ambientales internacionales que enfrentan las naciones.  Hasta ahora, las naciones han adoptado políticas mínimas para frenar el cambio climático. Además, no ha habido una  mejora importante en las tendencias de emisiones a partir de los últimos datos”. El cambio climático es un problema  serio que debe abordarse, que representa y representará una cantidad sustancial de problemas si se deja continuar su  curso actual. Pero sin la inclusión de una base económica sólida para dar forma a esas decisiones, estamos destinados a  seguir avanzando por el camino actual. 

El Consenso de Copenhague (The Copenhagen Consensus), una organización centrada en encontrar caminos eficaces para, “Hacer el mayor bien para la mayoría de las personas”, dio su primera conferencia en 2004 y comenzó su trabajo para crear un marco de priorización para resolver problemas de escala global. Dentro de su trabajo enfocado a la priorización de las diferentes acciones y planes de inversión internacional y global para el desarrollo sostenible de las naciones se  generó una evaluación sobre diferentes estrategias y soluciones climáticas para abordar el problema del cambio  climático.

Un panel de expertos1 clasificó y categorizó una serie de soluciones para determinar aquellas que resultarían en la mayor cantidad de beneficios netos al tener un presupuesto anual de USD 250 mil millones durante un período de  10 años. A partir de este análisis, encontraron que la peor respuesta al calentamiento global es la reducción de emisiones  a través de impuestos al carbono, y aún menos efectiva fue la estrategia basada en la reducción de emisiones de carbono. Mientras que las soluciones más rentables fueron: Investigación en tecnología de gestión de radiación solar la cual es una política  diseñada para promover el desarrollo más rápido de tecnología verde y finalmente investigación sobre tecnología de almacenamiento de carbono. 

El profesor Richard Toll realizó el análisis sobre el momento más efectivo para reducir las emisiones de carbono y  descubrió que, debido a la falta de alternativas baratas a los combustibles fósiles, el costo de la reducción temprana de las emisiones (lo que significa una acción rápida) representaría $ 17,8 billones, mientras que las estrategias de reducir las emisiones en un siglo solo costaría $2 billones y, al hacerlo, observaríamos una mayor reducción de la temperatura y el  CO₂ para 2100. Para lograr el límite, las emisiones de CO₂ a menos de 2 °C por encima de la era preindustrial, la tasa de  impuesto al carbono debería ser de $68. Pero al hacerlo, habría una pérdida anual de $40 billones por año o una reducción  del 12% del PIB mundial para 2100. Mientras que las reducciones totales del PIB de 2100 que se evitarían al implementar  una política de este tipo solo serán del 2-3 por ciento (Lane, Bickel, Galiana, Green y Bosetti, 2009)2. Esto implica que  si decidimos no tomar las estrategias propuestas contra el aumento de temperatura (límite de 2 °C) el PIB mundial vería  una disminución del 2-3% en 2100, en comparación con la disminución del 12% si las políticas fueran seguidas al pie de la letra. Lo que esto significa, es que estamos cometiendo un gran extravío de recursos públicos; financiando políticas y  proyectos que representarán costos y daños reflejados en mal uso de fondos, mucho mayores que los beneficios  obtenidos. 

Se asigna poco espacio en el discurso público a la importancia de la priorización en las acciones globales. Especialmente  en lo que respecta a la ciencia del clima, el grado de politización e intervención mediática en la ciencia impide un análisis  crítico de la efectividad y validez de las acciones climáticas propuestas. Especialmente en lo que respecta a la viabilidad  financiera y económica, las propuestas de acción climática más populares son económicamente ineficaces y han tenido  poco impacto positivo. Las políticas deben ser evaluadas críticamente, cambiando aquellos aspectos que solo  obstaculizan los procesos de configuración de un futuro sostenible. En este punto, tenemos información, metodologías  y recursos disponibles para tomar decisiones informadas que maximizarán la cantidad de bien hecho en el mundo. 

Referencias

1Panel compuesto por Finn E Kydland (Nobel Laureate), Thomas C Schelling (Nobel Laureate), Vernon L Smith (Nobel Laureate), Nancy L Stokey (Frederick Henry Prince Profesor de Servicio Distinguido de Economía en la Universidad de Chicago), y  Jagdish Bhagwati (Pofesor en Columbia University). Reporte completo en: https://www.copenhagenconsensus.com/sites/default/files/cop15_policy_advice.pdf 

2Lane, L., Bickel, J. E., Galiana, I., Green, C., & Bosetti, V. (2009). Advice for Policymakers. In FIX THE CLIMATE. https://doi.org/10.1007/978-1-4684-4985-3_12

CAMBIO CLIMÁTICO Y LA CRISIS SOCIAL

Amante de los patrones en la naturaleza, la complejidad del comportamiento humano y nuestra relación con el ambiente. Mitad ambientalista, mitad escritora amateur.

Ana Isabel González, 24 años, Ingeniería Ambiental/URL.

Tiempo de lectura: 5 min aprox.

LA CRISIS SOCIAL ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

El cambio climático ha emergido como uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo, generando fuertes impactos sobre el bienestar de la población y los ecosistemas. Este fenómeno ha cobrado relevancia desde hace ya varios años; los medios de comunicación, científicos, políticos, ciudadanos, todos pareciéramos estar inmersos en un mundo de información acerca del cambio climático. Escuchamos las noticias de los desastres naturales, leemos las estadísticas alarmantes sobre la proliferación de la crisis climática; sin embargo, lo sentimos ajeno a nuestra vida cotidiana e ignoramos la afección que este puede llegar a tener en nuestra sociedad.

Si bien existe una gran corriente negacionista, en la actualidad existe un amplio consenso en el mundo científico internacional acerca de que las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad antropogénica, principalmente por el uso de combustibles fósiles y la deforestación, han provocado un aumento de la concentración de estos gases en la atmósfera. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en ingles), la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado en 0,75º Celsius a lo largo del último siglo, y 11 de los últimos 12 años (1995-2006) se han situado entre los 12 años más cálidos desde 1850. Sobre la base de las tendencias previstas para los gases de efecto invernadero, las temperaturas podrían aumentar todavía entre 2 y 5º C, o incluso más, para 2100 (Naciones Unidas, 2020). Este incremento en la temperatura genera impactos negativos sobre los ecosistemas naturales, incluyendo efectos en los ámbitos económicos y sociales.

Es importante comprender que no todas las personas sufriremos el mismo impacto por las afecciones climáticas. La población más pobre y sujeta a mayores inequidades, son más vulnerables a los efectos del cambio climático, como la pérdida de sus hogares y sus medios de vida, menos seguridad y una posible merma en el acceso a los servicios públicos. En otras palabras, el cambio climático genera mayor afección en los segmentos de la sociedad que ya se encuentran en un nivel mayor de desventaja en comparación con el resto de la población.

Según el Banco Africano de Desarrollo, el cambio climático es una realidad que afectará cada vez más a los pobres, por lo que es necesaria una adaptación y se requiere integrar las respuestas al cambio climático y las medidas de adaptación en las estrategias de lucha contra la pobreza para conseguir un desarrollo sostenible (Banco Africano de Desarrollo, 2006). El nivel de exposición y vulnerabilidad se encuentra directamente relacionada con las condiciones socioeconómicas e índices de desarrollo humano; aquellas personas que no cuentan con acceso a servicios y recursos básicos tienen poca capacidad de adaptación y resiliencia; aumentando los impactos negativos generados por el cambio climático sobre la población.

CONTEXTO EN GUATEMALA

No está de más resaltar que la desigualdad forma parte de la sociedad guatemalteca en cada uno de los ámbitos que la conforman. Pobreza, desnutrición, analfabetismo son unos de los tantos problemas que acechan a los grupos más vulnerables y marginados del país. Guatemala enfrenta una constante crisis social, la cual está incrementando con las consecuencias del cambio climático. Entre los años 1991 y 2010, Guatemala fue el doceavo país más afectado por el cambio climático; generando un mayor impacto en la fracción de la población que se encuentra bajo un índice de calidad de vida bajo. Haciendo referencia al Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVCC), el cual evalúa el riesgo de exposición al cambio climático y a fenómenos extremos con respecto a la sensibilidad humana actual a esa exposición y a la capacidad del país para adaptarse a los impactos potenciales del cambio climático o aprovechar esos posibles impactos; Guatemala es el segundo país más vulnerable a los impactos del cambio climático en la región de América Latina y el Caribe (Banco de Desarrollo de América Latina, 2014). El hecho que la mayor parte de la población guatemalteca resida en el área rural, viva en condiciones de pobreza y dependa de la agricultura incrementa la vulnerabilidad de Guatemala ante las afecciones climáticas.

Poniendo cifras sobre la mesa, para el año 2014 Guatemala contaba con un 23.4% de su población bajo condiciones de pobreza extrema y un 59.3% en pobreza general; asimismo, el 52% de la población reside en el área rural del país, donde una gran parte de la población depende de la agricultura y de los recursos naturales para la subsistencia (INE, 2014).

Se prevé que, como consecuencia del cambio climático, en Mesoamérica se registrarán temperaturas cada vez más elevadas, disminuciones considerables en la precipitación y periodos prolongados de sequía. Debemos comprender que todos estos impactos ponen en peligro la vida, el acceso a servicios básicos y los medios de subsistencia de las personas pobres y marginadas, al potenciar los riesgos relacionados con la inseguridad alimentaria, la salud y otros aspectos.

Basta con observar lo que ha pasado las últimas semanas con la tormenta tropical Eta, la cual dejo miles de damnificados en las áreas rurales. Debemos tomar este desastre natural como un ejemplo de los efectos del cambio climático en Guatemala, y las consecuencias de una vulnerabilidad tan alta. Los desastres no son naturales, deben considerarse como el resultado de un problema producto de un deficiente e injusto modelo de desarrollo humano  (Alconero, 2019).

Es de carácter esencial continuar y mantener las actividades de conciencia social en cuanto a la necesidad de generación de nuevas políticas para hacer frente al cambio climático. Debemos comprender y promover el hecho que la vulnerabilidad ante la crisis climático no es un proceso estático, este ha sido impulsado por una serie de eventos y factores sociales, económicos y políticos. Si bien existe la necesidad de políticas, también debemos afiliarnos al concepto de un desarrollo que sea capaz de reducir las inequidades y desigualdades sociales para poder impulsar la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus consecuencias.

Recordemos que la crisis climática ha llegado a nuestro país, y está dejando daños irreversibles a su paso.

Bibliografía

Alconero, M. S. (2019). Cambio climático: ¿Cómo nos afecta y qué estamos haciendo en Guatemala? Revista Yu’am , 37-45.

Banco Africano de Desarrollo (2006). Pobreza y cambio climático: Reducir la vulnerabilidad de los pobres mediante la adaptación

Banco de Desarrollo de América Latina, C. (2014). Índice de vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en la región de América Latina y el Caribe. CAF.

CEPAL/ACNUDH, C. E. (2019). Cambio climático y derechos humanos. Santiago: Naciones Unidas.

INE.(2014) Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi). Ciudad de Guatemala: Instituto Nacional de Estadística.

Naciones Unidas, O. (15 de Octubre de 2020). La devastación de los pobres del mundo: El cambio climático amenaza los avances logrados en materia de desarrollo. Obtenido de https://www.un.org/es/chronicle/article/la-devastacion-de-los-pobres-del-mundo-el-cambio-climatico-amenaza-los-avances-logrados-en-materia

LA AMPLIACIÓN DE CAYALÁ, ¿AHORA QUÉ?

Por: Indira Ixquic Barreno Colindres

Indira Ixquic Barreno Colindres |
Ingeniera Ambiental

-Ingeniera ambiental con pensum cerrado de maestría en Hidrología, colaboradora en la Comisión de Medio Ambiente y Biodiversidad del Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala. 

Contextualicemos

El departamento de Guatemala se encuentra en una posición geográfica entre dos de las tres vertientes en las que se divide el país, es decir que las aguas que nacen y salen del departamento llegan hasta el océano Pacífico y Atlántico.  En la parte norte se encuentra el río Las Vacas, el cual desemboca al río Motagua hasta el océano Atlántico; mientras que, en la parte sur, las aguas son conducidas por el río Villa Lobos hasta el lago de Amatitlán, donde se conecta hasta el Pacífico por medio del río María Linda.

Ésta es una de las razones por la que la gestión de desechos sólidos y la de recursos hídricos es de suma importancia. Un indicador obvio es que en Guatemala la generación per cápita de residuos y desechos sólidos es de 1.14 libras por habitante por día[1]. Según el censo del año 2018, somos 3,015,081 habitantes[2] en el departamento, esto quiere decir que 3,437,192.34 libras de desechos se están produciendo diariamente, y por la falta de gestión adecuada, la mayoría termina en nuestros ríos.

El municipio de la Ciudad de Guatemala, tiene aproximadamente 215 km2 y solamente el 23% de su área es considerada bosque aún. Estas zonas están identificadas como zonas G0 y G1 dentro del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y según este Plan están regidas por el Reglamento del Cinturón Ecológico de la Municipalidad de Guatemala por su importancia ambiental, como ser riberas de ríos, su cobertura boscosa o la recarga hídrica; pero a pesar de que se hace mención de este reglamento, aun no existe dentro de la legislación por no haber una propuesta concreta.  

Las zonas de recarga hídrica son las responsables de que el agua de lluvia que se infiltra en el suelo, sea conducida hacia los depósitos de agua subterránea, llamados acuíferos. Pero al no existir un control de las áreas que se están impermeabilizando, o sea que se están cubriendo con concreto, se está provocando un deterioro a los acuíferos, porque entre más impermeabilización, menos agua se infiltra. A este hecho, hay que sumarle el impacto de la extracción de agua por medio de pozos, que tampoco existe una ley que lo regule.

¿Qué está pasando con Ciudad Cayalá entonces?

En el caso del proyecto de ampliación de Ciudad Cayalá en la Finca “El Socorro”, el área de la finca está divida en dos cuencas, una en la que se da el nacimiento del río Contreras y la otra del riachuelo Santa Rosita. Casi el 80% del terreno es considerada bosque mixto y según ésta y otras características, como la pendiente del terreno, el tipo de suelo, entre otros, es considerada una zona de recarga hídrica.

Según el análisis realizado por la Comisión de Medio Ambiente y Biodiversidad del Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala, se estima la presencia de por lo menos 247 especies de vertebrados terrestres en la Finca El Socorro, por lo que se considera también importante para la biodiversidad de la Ciudad de Guatemala.

Sin embargo, estos datos no fueron incluidos dentro del Estudio de Impacto Ambiental “El Socorro, Fase I, Finca El Socorro Fase IA” presentado ante el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales -MARN- en septiembre de este año. Esta situación debería ser preocupante para todos, porque no sólo se están obviando e ignorando estudios científicos, sino que también se pretende realizar un proyecto de gran escala y se está fraccionando para lograr las licencias requeridas, en partes que no representan mayor complicación ante el mencionado ministerio.

Próximos pasos

El 14 de octubre venció el plazo para que la población pudiera emitir su opinión del EIA; se presentaron 5 oposiciones, fundamentadas técnica, legal y científicamente de por qué no es idóneo el tipo de instrumento que realizó la empresa; requiriendo que debe realizarse un Estudio de Efectos Acumulativos para contemplar los cambios ambientales originados por la suma de los efectos provocados por el proyecto completo.

El ministerio tiene 30 días para dar la resolución final del documento del EIA presentado, en los que basado en el artículo 33 del Reglamento de Evaluación, Control y Seguimiento Ambiental[3], puede presentar la NO APROBACIÓN por diferentes motivos, entre ellos, el literal “b”, que indica “que del análisis efectuado se determine que existen datos contradictorios que no corresponden al instrumento ambiental en análisis, o que correspondan a otro Instrumento Ambiental” y también el literal “c”, donde el reglamento dice que la identificación de los impactos ambientales no es acorde al proyecto, donde el Estudio se limitó a enumerar impactos comunes y de significancia menor, y optó por no mencionar el verdadero impacto que tendrá la eliminación de la cobertura boscosa y su impermeabilización.

Parte de la Finca El Socorro se encuentra en la zona G0 del POT, por lo que se puede asegurar que su localización es considerada no viable de conformidad con las leyes y planes de manejo, planes maestros de áreas protegidas u ordenamiento territorial debidamente establecidos por las autoridades correspondientes, como lo dice el literal “e” del reglamento.

Las 5 oposiciones la Estudio son pruebas de que “su impacto ambiental es altamente significativo e incompatible con su entorno ambiental y por lo tanto inaceptable, conforme criterio técnico” (literal “h”).

Y los literales “n” y “o” que son de las principales razones por las que la negativa al EIA  necesaria, ya que cita que “la suma de niveles de significancia ambiental amerita la presentación de otro instrumento ambiental en diferente categoría;” y el literal “o” que la negativa se da “cuando un proyecto, obra, industria o actividad contemplada en el Listado Taxativo se ingrese de manera fraccionada, presentando distintos instrumentos ambientales en categorías menores a la establecida por el proyecto global.”

Hasta la fecha, se sigue con la expectativa de la respuesta por parte del MARN, sin embargo, este caso es un ejemplo de por qué es importante que en Guatemala la legislación ambiental sea vinculante con otras instituciones y la integración de equipos multidisciplinarios para fundamento técnico, sobre todo cuando se pretende un cambio de uso de suelo tan significativo; y en un escenario más amplio, el por qué es necesario evaluar el proceso de aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental y las personas que los realizan, para asegurar que los servicios ambientales de la población sean protegidos, recalcando que la ley está aplicada a áreas municipales, estatales y privadas. La posibilidad de que el proyecto siga, aun contando con la negativa del ministerio, es latente, y si llegara a pasar se dejará en evidencia que los Estudios de Impacto Ambiental se han convertido en un formalismo más en las instituciones del Estado y que poca importancia se le da al medio ambiente y la biodiversidad del país.

Referencias Biliográficas

[1] https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/cantidad-de-desechos-solidos-que-arrastra-el-rio-motagua-podria-superar-las-60-toneladas-este-segundo-semestre-del-2020/

[2] Fuente: INE, Censos 2018: XII de Población y VII de Vivienda

[3] Acuerdo gubernativo No. 137-2016. Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala.

CAMBIO CLIMÁTICO: ¿UN FUTURO INCIERTO O UNA HISTORIA QUE SE REPITE?

Por: Vivian Hurtado

Vivian Hurtado | 21 años
-Estudiante de Ingeniería Ambiental en la URL

-Ambientalista apasionada e investigadora por vocación. Me interesa la educación ambiental para promover el cuidado de la naturaleza y recuperar nuestra sensibilidad hacia ella. Autodidacta.

La crisis climática es un hecho que viene sonando y presentándose como una preocupación de parte de la comunidad científica desde los años 50 cuando se empezaron a establecer términos como: efecto invernadero, emisiones de CO2 y erosión de la capa de ozono. Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera fueron aumentando al punto de convertirse en una preocupación mundial por lo que se solicitó el compromiso de los gobiernos para tomar acciones a través de distintos acuerdos, entre los más relevantes el tratado de Estocolmo en 1972 -en donde se toma por primera vez en cuenta el cambio climático, así como acciones para la conservación y mejora del medio ambiente- y el protocolo de Kyoto en 1997 cuyo objetivo era reducir las emisiones totales mundiales de gases de efecto invernadero en un 5%. Durante años continúan surgiendo nuevos convenios internacionales, siendo el más reciente el Acuerdo de París en el 2015, una estrategia mundial de lucha contra el cambio climático para el periodo posterior al 2020 (Jackson, s.f.).

Llevamos décadas advirtiendo acerca de las consecuencias que generan las actividades humanas al equilibrio climático del planeta. Se han simulando futuros escenarios catastróficos y gráficas que lo respaldan, se han generado espacios de diálogo para plantear estrategias y objetivos que logren frenar el deterioro del medio ambiente, pero quizá debamos empezar por conocer nuestra historia para entender la magnitud del problema y el futuro que nos espera si continuamos actuando de esta manera. ¿Acaso es la primera vez que nos enfrentamos a un cambio climático?  Si bien es cierto, que por primera vez la humanidad está generando una cantidad exuberante de gases de efecto invernadero que alimentan la crisis climática, no es la primera vez que nos enfrentamos a una, ya sea causada por el hombre, por la misma naturaleza o una combinación de ambas.

Civilizaciones antiguas

La fluctuación del clima se ha mencionado como uno de los principales factores en el colapso de la civilización maya durante el Período Clásico Terminal (Luzzadder-Beach y col. 2016). Arqueólogos han evidenciado frecuencia de sequías y tormentas en Xcoch en la región del Puuc de Yucatán durante el Período Clásico Terminal. Debido a la existencia de sistemas hidráulicos para la captura y retención de agua para producción de grandes depósitos, tanques más pequeños, sistemas de canales y chultuns, todos construidos con la finalidad de almacenar grandes cantidades de agua de lluvia para consumo doméstico y riego (Smyth et al, 2017).

En la Cuenca El Mirador, al norte de Petén, también se postula que hubo un cambio ambiental. En los periodos preclásicos, parece que los bajos eran pantanos húmedos. Los restos fósiles de los pantanos húmedos del área, todavía se encuentran en los bajos de la Cuenca Mirador y se han hecho excavaciones e investigaciones con diferentes análisis que demuestran que los primeros Mayas aprovecharon los ricos recursos lacustres de los pantanos para abastecerse. Transportaban enormes cantidades de lodo desde los pantanos para establecer terrazas agrícolas. Esto provocó la pérdida de bosque e inundaciones que coinciden con el abandono de los sitios a finales del Preclásico Tardío (ca. 150 d.C.) (Hansen et al, 2002).

Algo similar ocurrió en la ciudad de Kaminaljuyu, la más importante del altiplano central guatemalteco por ser el centro del comercio con un área de 5 km2 alrededor de la Laguna de Miraflores, la cual ya no existe el día de hoy. El período Preclásico Tardío (400 AC-200 DC) fue su mayor apogeo demográfico, económico, social, arquitectónico y artístico, por lo que se construyeron muchos edificios y monumentos, además de una serie de grandes canales hidráulicos utilizados para llevar agua desde la Laguna Miraflores hasta los campos de cultivo.  Las excavaciones en San Jorge revelaron no solo un canal de irrigación de grandes dimensiones, sino evidencias de un sistema de agricultura intensiva que explotaba los recursos acuáticos de la laguna durante el Preclásico Tardío (Popenoe de Hatch 1997).  Esta explotación conllevó a que la laguna se secara durante el período Clásico Temprano (200-550 DC) y la ciudad experimentó una crisis por la dificultad de continuar la agricultura por irrigación. Así comenzó el declive en el sitio y el descenso de la población (Ministerio de Cultura y deportes, s.f.).

En el caso de la cultura Nazca, una civilización que hace más de 2000 años se ubicada en parte de la costa del sur y el interior de Perú, también experimentó alteraciones climáticas debido a su intensa actividad agrícola y deforestación. Un proyecto de investigación evidenció que ocurrió un intenso y anormal fenómeno del niño que provocó inundaciones que destruyeron las cosechas y los eventos se agravaron por la tala de los bosques alrededor del río, ya que funcionaban como una barrera natural ante las elevaciones de la corriente. Se sabe que esta civilización fue muy avanzada pues contaban con tecnología hidráulica y de cultivo, pero estos mismos modelos y desarrollos provocaron su colapso (Vegas, 2019)

Edad Media

Por otro lado, entre el año 700 y 1,300 D.C. en Europa existió el llamado “Periodo Medieval Cálido” donde la agricultura florecía en lugares como Groenlandia -¿será coincidencia que su nombre en inglés sea “Greenland”?- según las investigaciones del climatólogo Hubert H. Lamb (Fernández, 2009). Durante este período las altas temperaturas favorecieron a la agricultura y con ello el crecimiento demográfico. Sin embargo, el crecimiento de la  población y la actividad económica condujo a la deforestación excesiva debido al avance de las tierras de cultivo y los pastos, a la construcción de catedrales, viviendas, barcos, molinos, entre otros. Si bien, este período fue “cálido”, el clima no fue uniforme sino que muy variable, con inviernos bastante fríos y un aumento en la frecuencia de precipitaciones. El calor derritió los casquetes de hielo y provocó un incremento considerable en el nivel del mar que a la vez, ocasionó terribles inundaciones durante varios años y se estima que cobraron la vida de 50,000 personas en el año 1,287 y 25,000 en el año 1,362. En otras áreas, al contrario, fueron fuertemente azotadas por sequías. Los efectos también se sintieron en áreas de América, la India, el norte de China, el sur del Sahara, el valle del Nilo y África oriental (Alberola, sf.)

Posteriormente, las lluvias continuaron y los cronistas hablaban de un nuevo “diluvio universal”. Los inviernos cada vez eran más intensos, las temperaturas bajaron entre 2 y 3 grados de lo normal y aunque no parezca significativo, fue suficiente para formar una “pequeña edad de hielo” desde el año 1,300 hasta 1,850 aproximadamente, llamada así porque el 30% del planeta estaba cubierto de hielo. Las consecuencias fueron desastrosas, ya que las cosechas se destruyeron provocando una hambruna severa en Europa del norte y Central, solo entre 1,361 y 1,371 hubo 101 hambrunas en Francia y en 1,601 una hambruna mató a 500,000 personas en Rusia. Miles de animales también murieron (podríamos imaginar que muchas especies se extinguieron) provocando la escasez de abono y afectó las labores agrícolas agravando la carencia de alimentos. Las causas todavía son inciertas, pero una de las hipótesis sugiere que se redujo la radiación solar por actividades volcánicas, ya que los gases de las erupciones pueden formar nubes difusas que reflejan los rayos del sol y los envía nuevamente al espacio evitando que el calor llegue a la tierra; esto combinado con los antecedentes mencionados que influyeron en las variaciones climáticas (Alberola, sf.). Para entenderlo mejor puedes observar la siguiente gráfica No. 1

Gráfica No. 1  Línea del tiempo del Período Cálido Medieval y la Pequeña Edad de Hielo

Fuente: Archibald & Ferreyra (2018). Modificado de IPCC 1990 TAR

Estudiar estos eventos nos brinda una guía de cómo funcionan las dinámicas climáticas y las consecuencias que un desbalance puede traer a nuestro planeta.

Ahora más que nunca debemos de observar nuestra historia: ¿será que aprendimos de nuestros antepasados o solo estamos cometiendo los mismos errores y encontrando nuevas maneras de destruir al medio ambiente?. Es cierto, necesitamos urgentemente cambios en nuestros sistemas económicos, políticos y sociales, ¡pero esos grandes cambios sistémicos también están conformados por la suma de todas nuestras pequeñas acciones!

Referencias Biliográficas

Alberola A. (s.f.). El largo verano de la Edad Media. El Cambio Climático Medieval. Recuperado de: https://www.divulgameteo.es/fotos/lecturas/CC-Medieval-Alberola.pdf

Archibald, D. & Ferreyra, E. (2018) El Pasado y el Futuro del Clima. El Hemisferio Sur se Enfría. Recuperado de: http://www.mitosyfraudes.org/Calen7/Solar23.html

Barrientos Q., Tomás (2000) Kaminaljuyu: ¿Una sociedad hidráulica? En XIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1999 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo y A.C. de Suasnávar), pp.21-41. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital). 

Fernández, A. (2009) El cambio climático también ocurrió en el pasado. Recuperado de: https://www.consumer.es/medio-ambiente/el-cambio-climatico-tambien-ocurrio-en-el-pasado.html

Jackson, P. (s.f.).  De Estocolmo a Kyoto: Breve historia del cambio climático. Recuperado de: https://www.un.org/es/chronicle/article/de-estocolmo-kyotobreve-historia-del-cambio-climatico

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Vegas, J. (2019). ¿Cuántos cambios climáticos ha habido en la historia. Recuperado de: https://www.clima.com/noticias/cuantos-cambios-climaticos-ha-habido-en-la-historia

Documental de la Pequeña Edad de Hielo

¡LE DIERON LA VUELTA A NUESTRA TORTILLA!

Ana Castellanos, 23 años. Chef Sostenible/ Cocina Ética. Abogo por la soberanía alimentaria y la agronomía nutricional. Escritora independiente.

Sigue a Ana en https://medium.com/@anagcmaya

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  • Cada número dentro de los corchetes te llevará a una opinión más detallada de parte mía al final del texto. Te recomiendo que sigas la conversación para poder entender mejor.

Antes de que los mayas fueran colonizados, el maíz[i] era el sustento más importante para ellos. Para los ancestros, esta semilla fue la base fundamental de su agricultura, de sus avances astronómicos y calendáricos. Así también lo fue para su arquitectura y su religiosidad. No es mentira, sin maíz, no hubieran existido estas inteligentes civilizaciones. Se creía que el maíz era regalo de los dioses a los hombres y era considerado un deber sembrarlo. Era una semilla que generaba excedentes para mantener en función a los gobernantes, artistas, astrónomos y guerreros[ii]. Todo esto es historia, y una historia que no está con orgullo en el ciudadano guatemalteco y no se conmemora de tal manera.

 El maíz sigue siendo la semilla más conocida y consumida en Guatemala. Aunque, cientos años han pasado desde la descolonización, Guatemala no volvió a ser nunca la de antes, pero especialmente el maíz no volvió a significar lo mismo que antes. Con la influencia y modificaciones de otras potencias, hoy en día se consume derivados de la mazorca en donde no se imagina. Así pues, se habla de colonización como un suceso superado, pero seguimos en ella y el ejemplo más claro es nuestro plato.

Lectores de escuchaMEE, quiero hablarles de que es tener un mes de independencia, en el que cada año me cuestiono más si realmente la estamos viviendo o solo la estamos celebrando. Honestamente, todos sabemos que solo es la segunda. Desde pequeños todos aprendemos prácticas patrióticas para conmemorar ese día en el que firmamos nuestra descolonización con los españoles. Septiembre es entonces un mes de eventos cívicos en el área pública, privada y demás. Queda bien claro celebrar, pero… ¿Qué se celebra realmente? ¿Otro año de corrupción?, ¿otra crisis que los gobiernos no saben manejar?, o tal vez ¿la conformidad de que se podría estar peor? Hoy en día, muchos saben que celebrar se volvió una tradición, pero realmente no hay razón si se piensa dos veces. Desde las tantas esferas del país, la independencia y democracia son un mundo totalmente paralelo al que se vive; no terminaría hoy si les hablo de todas y cada una.  Sin embargo, quiero mencionar una importantísima esfera: nuestro alimento. La seguridad y soberanía alimentaria son necesarias para crear una descolonización real del país, para combatir los problemas ambientales y cuidar nuestra salud. 

Más allá de conmemorar una fecha, quedan muchos huecos a la hora de vivir una verdadera independencia, más bien se vive una segunda cara de la colonización. Por lo tanto, queda en duda mucho patriotismo sin sentido, pues qué sentido tiene celebrar que cada año resten más allá de que sumen. Entre más me repito esto, más segura estoy de que se debe reconfigurar la definición de tenerle amor a este pedazo de tierra que nos vio nacer y empezar por entender que no significa sólo celebrar año con año lo que no es. Lo que sí significa es tener la oportunidad de vivir una verdadera libertad, y vivirla desde las acciones. No es un trayecto fácil, pero los nacidos en Latinoamérica nacen con el coraje de luchar y, aunque no tendrían por qué cargar con la cruz de un país que se cae a pedazos, aplicar acciones concretas para fomentar la propia cultura ancestral, es una lucha que beneficia a todos.

Los ciudadanos son una parte del problema, pues el verdadero problema son las estructuras de poder que han sido establecidas para que se viva sin identidad pura. Sin embargo, cuando se habla acerca de luchar por el cambio, se refiere a que la sociedad pueda transmutar del patriotismo vacío, a la ideología de amor con acciones de cambio. Desde mi visión de chef, todo empieza con el plato. Todos piensan en el alimento diario, pero, el detalle es como se piensa acerca de ese alimento y a que se le da credibilidad; ya sea direccionando nuestro poder de compra a lo nativo o no, o ya sea a adquirir otra cultura nutricional en nuestro día a día o no. No tiene nada de malo adquirir gastronomías inmigrantes,[iii] pero si lo tiene cuando esas son la causa de que sigamos con el plato inundado por opciones que nos enferman.

Hay inserciones obvias en la gastronomía guatemalteca, cómo el apogeo de las comidas rápidas, sin embargo, hay procesos gubernamentales que no son visibles al diario vivir del guatemalteco que están afectando. Hace menos de un año, el 01 de octubre del 2019, entró en vigor el Reglamento Técnico Centroamericano de bioseguridad de organismos vivos modificados; un acuerdo entre la Agroindustria y el país, que permite la siembra de maíz genérico (modificado genéticamente), este promete maíz más barato que el nativo y así acabar con el hambre[iv]. Esto no está probado, ni mucho menos se asegura la salubridad de los suelos[v]. El reglamento trae consigo el permitir el uso de muchos agroquímicos para reducir las pérdidas monetarias, pero a la misma vez amarra al pequeño agricultor a depender de grandes empresas. Después de que una civilización sabía que sembraba el maíz junto con otras semillas, la colonización moderna trae la oferta de haber convertido el maíz en un monocultivo que ha dañado el medio ambiente como nunca, una semilla genéticamente modificada y sus derivados procesados que causan enfermedades. Estas prácticas son insostenibles por donde sea que se mire, pero especialmente en el valor nutricional de la planta. 

Por la puerta grande, el reglamento se firmó y por la puerta pequeña, el dinero de los guatemaltecos puede apoyar a reintegrar una soberanía alimentaria que beneficie nutricionalmente a todos. La semilla ancestral, el maíz, cuenta con un valor nutricional enorme, pero con las modificaciones genéticas la decadencia de nutrientes también ha tomado lugar. Las diferencias nutricionales entre el maíz genérico y el natural, en este orden, son las siguientes: 14 ppm[vi] vs 6130 ppm de calcio, 2 ppm vs 113 ppm de magnesio; 2 ppm vs 14 ppm de manganeso; 3 ppm vs 44 ppm de fosfato, 3 ppm vs 42 ppm de azufre y así sucesivamente.[vii] Las diferencias son abismales y por consiguiente las posibilidades de que una persona obtenga esos nutrientes es muchísimo menor. Se presenta como un arma para erradicar el hambre, pero a largo plazo, la deficiencia de estas vitaminas puede traer problemas de desnutrición peores al país.

De hecho, los problemas por deficiencia nutricional están viniendo ya. Aparte de un maíz transgénico sembrado en tierras guatemaltecas, los supermercados se han llenado de comidas procesadas que contienen un endulzante proveniente del maíz llamado “jarabe de maíz de alta fructosa”[viii], este endulzante es de las sustancias más dañinas para la salud humana. Se ha visto relacionado con enfermedades como diabetes tipo 2, aumentos de peso, problemas del corazón y la lista continúa. Este jarabe de maíz se encuentra en productos como sodas, en todas las meriendas (Doritos, Twix, galletas Chiky, productos Bimbo, Tortrix, helados, té Lipton, etc.) de una tienda informal, productos enlatados de consumo diario y en todos y cada uno de los productos vendidos por las compañías de comida rápida. Lo triste de todo esto es que dejamos de producir nuestro maíz nativo, mientras el mercado vende productos hechos con este jarabe de maíz altamente peligroso, y, la población sin darse cuenta cambia la gastronomía local saludable, por una mucho peor. Trayendo consigo daños al medio ambiente.

Y sinceramente digo esto porque, así como la gastronomía local puede pasar a segundo plano, también es muy cierto que la comida rápida causa daños al medio ambiente y nos desnutre. Desde el libre paso de la comida chatarra en América Latina, los índices de obesidad han aumentado. Hoy en día, el 71% de las personas en el departamento de Guatemala tienen sobrepeso y obesidad[ix] y el 66% en el resto de los departamentos. Según un estudio de la OPS[x], que relaciona el índice de masa corporal (IMC) con las ventas anuales de comida rápida[xi] en Guatemala, el incremento de las ventas de estas comidas ha significado un incremento en las tasas de sobrepeso y obesidad. Nuestra influencia con la potencia mundial cercana, Estados Unidos, nos trajo también sus enfermedades[xii]. Resultando así en una adquisición de una dieta que no le pertenece al guatemalteco de hace años atrás, a lo que otra vez digo: ¿Vivimos la descolonización o solo la celebramos?

Los problemas de la ingesta de dietas importadas altamente procesadas, causa un gran daño al medio ambiente del mundo entero y nuestro país[xiii]. Mientras que se adopte un modo alimenticio basado en la dieta nativa, también se puede apoyar a contribuir con la sostenibilidad del país, por medio del poder de decisión y de compra. También se apoya a producir alimentos reales, que no dañen ni al agricultor ni al consumidor, creando así un sistema de nutrición duradero que no dañe ni el suelo, agua o aire[xiv]. Aparte del daño para nuestra salud, el consumo de estos productos es de gran impacto para el medio ambiente. Puesto que, muchos de estos productos son importados a nuestro país y el transporte causa emisiones de CO2 continuamente, así mismo sucede con la basura que dejan todos estos productos. Las bolsitas de “ricitos” no son reciclables y los esfuerzos de hacer eco-ladrillos no son suficientes para el alto consumo de estos productos.

Basta con haber leído lo dicho anteriormente para darse cuenta de que el país se descolonizó de España, pero ahora nos colonizan otras potencias y de otras maneras. Ejemplo tan claro acerca del maíz, pero como este hay muchos acerca de la colonización de nuestro sistema alimentario.  El maíz se ha convertido en todo, menos en el sustento diario del guatemalteco o no de la manera en que se debería; convirtieron la mazorca en miles de ingredientes procesados que ahora nos enferman. El maíz, nativo ya no se valora y los productos extraídos del maíz para generar alimentos procesados son más vendidos que el maíz en sí.

Cuando empecé a imaginar este ensayo, mi idea era transmitir una visión a los diferentes modos de la moderna colonización desde un punto de vista más holístico. Vino hacia mí la idea de transmitir una conexión entre los problemas socioambientales y el diario vivir en Guatemala. La comida es entonces, ese punto de encuentro, en el que la economía repetitiva, el uso de la tierra y el poder de compra del individuo se juntan desde el ámbito social para afrontar lo ecológico. Sin embargo, aunque el Estado ya tiene la soga en el cuello con un montón de acuerdos firmados en el nombre de la mejora de la economía, a cambio de menospreciar la importancia de la emancipación del país; los guatemaltecos siguen teniendo cierta soberanía a la hora de elegir, elegir valorar lo nativo con el poder de los ingresos.

Conmemorando la independencia celebrada este mes, algo que entristece a unos y pone en excusa a otros para celebrar, invito a todos a que se viva esa identidad que identifica al país. Por medio del poder de impulsar la economía local, incorporar en nuestro plato la gastronomía nativa que es diferente en cada región, apoyar la agronomía a pequeña escala y educarnos acerca de nuestra salud, la soberanía puede empezar a salir a la luz desde lo micro a lo macro.


[i] Foto obtenida de: https://consumidoresorganicos.org/2019/10/04/maiz-nativo-de-los-pueblos-todo-mexico-es-centro-de-origen-y-diversidad-del-maiz/

[ii] Me gustaría tener referencias de estos datos, pero son datos que viven en mi memoria histórica. Seguro tú puedes indagar mas acerca del tema. A lo largo de mi vida, tuve que educarme a mi misma para entender las raíces de Guatemala, pues nunca fue de tanta importancia en la escuela, y este es el resultado.

[iii] Europa adquirió el uso de cacao gracias a nosotros, qué lujo, ¿no?

[iv] Vale la pena citar a Eliane Hauri, quién es luchadora por la agronomía de pequeña escala, por aclarar este tema con mucho conocimiento en Hauri, E. (2019, Noviembre 07). El maíz transgénico importado será más barato (y nos traerá mil problemas). Retirado de Plaza Pública: https://www.plazapublica.com.gt/content/el-maiz-transgenico-importado-sera-mas-barato-y-nos-traera-mil-problemas

[v] La importancia de la salud de los suelos es igual de importante que acabar con el hambre. Puedes leer mi artículo anterior en escuchMEE, para que te des una idea de lo amplio que es este tema. https://meegt.org/2020/07/salud-del-suelo-tambien-salud-humana/

[vi] PPM: Partes por Millón (ppm), es la unidad de medida de concentración. Se refiere a la cantidad de unidades de la sustancia (agente, etc.) que hay por cada millón de unidades del conjunto.

[vii] Varios estudios han demostrado esta impactante diferencia entre los nutrientes de lo producido genéricamente y lo que no. Pero especialmente este Ho, M.-W. (2013, abril 04). “Stunning” Difference of GMO from non-GMO Corn. Retirado de Science in Society ARCHIVE: http://www.i-sis.org.uk/Stunning_differences_of_GM_from_non_GM_corn.php

[viii] Foto obtenida de: https://dulceequilibrio.files.wordpress.com/2013/01/3-24cornsyrup.jpg

[ix] Curiosamente el departamento con más franquicias de comida rápida.

[x] OPS; WHO. (2015). Ultra-processed food and drink products in Latin America: Trends, impacts on obesity, policy implications. Washington D.C.: Pan American Health Organization. Retirado de https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/7699/9789275118641_eng.pdf

[xi] Se refiere a comida rápida a meriendas que se venden en las tiendas, sodas, productos de las franquicias y más.

[xii] La bienvenida tan calurosa que se le da a las franquicias de McDonald ‘s y demás, se relaciona fuertemente con la salud de la población. Te dejo esta noticia, que yo no la vi con ojos de progreso. Silva, M. (2016, Diciembre 22). “Los planes para el 2020 son crecer 50 puntos de venta más en la región” Javier Olivero, director de Desarrollo de McDonald ‘s Mesoamérica. Retirado de El Periódico: https://elperiodico.com.gt/inversion/2016/12/22/los-planes-al-2020-son-crecer-50-puntos-de-venta-mas-en-la-region-javier-olivero-director-de-desarrollo-de-mcdonalds-mesoamerica/

[xiii] Geer, A. (2013). 10 Ways Food is Destroying the World. Retrieved from One Green Planet: https://www.onegreenplanet.org/animalsandnature/10-ways-fast-food-is-destroying-the-world/

[xiv] Johns, P. (2019, agosto 06). Obesidad, desnutrición y cambio climático: impulsores comunes, soluciones comunes. Retrieved from NCD Alliance: https://ncdalliance.org/es/news-events/blog/obesidad-desnutrici%C3%B3n-y-cambio-clim%C3%A1tico-impulsores-comunes-soluciones-comunes

De la Caza a la Casa

Por: Israel Alberto Monteros Arbizú

Israel Alberto Monteros Arbizú, 26 años. Estudié Física porque siempre me fue más fácil entender la vida por medio de los números. Emprendedor chiquimulteco fundador y co-propietario de REFUERZATE Tutorías y Vivero Mandragorah.

Sigue los proyectos de Israel en: https://www.facebook.com/RefuerzateTutorias https://www.facebook.com/mandragoraah/

Cultura gastronómica maya.

La cultura maya en la época prehispánica se dedicaba a la agricultura, la caza, la pesca y la crianza de animales. Algunos ejemplos de ingredientes que sabemos que ellos incluían en su dieta diaria son: frijol, calabaza, yuca, camote, papa, ciruela, guayaba, papaya, variedad de chiles, mango, cacao, plátanos, aguacate, mamey, piña, varias hierbas y especies como cilantro, nuez moscada, clavo, apazote, ajonjolí y el anís. También consumían vegetación silvestre como hongos, semillas de cacao, el achiote, el orégano, la vainilla y otros comestibles. (Jager Duran, 2004)

Lo más importante para su cultura fue el maíz, y la influencia que este llegó a tener en los mayas fue tan impactante que incluso se consideraba un regalo directamente de sus dioses. En torno a esto y todas las tradiciones religiosas que tenían, fueron capaces de ser pioneros y revolucionarios en temas como las matemáticas, la astronomía, arte, arquitectura y el sistema calendárico. (Jager Duran, 2004)

La cocina tradicional maya es una fusión cultural que se puede describir con la siguiente forma: la parte principal es el espacio físico en el que se cuecen los alimentos; llamado fogón, formado por tres piedras puestas en forma piramidal, en donde al centro se coloca la leña y sobre ellas el comal hecho con barro. Actualmente, el comal aún se utiliza, con más popularidad en los cascos rurales de Guatemala, y puede llegar a ser incluso de metal. (D, 2009)

Después del paseo histórico desde el nacimiento de nuestras costumbres en la cocina guatemalteca, conociendo el porqué del uso común de algunos ingredientes en la gastronomía  hasta el origen de las estufas de comal, finalmente llegamos a lo que representa la rutina guatemalteca para el panorama energético. Esto nos permitirá darnos cuenta de la relación que existe entre nuestras costumbres energéticas y el desarrollo del país, con énfasis especial en la manera en que estas llegan a afectar directamente el medio ambiente y la salud de los guatemaltecos.

Panorama Energético en Guatemala

Primero definimos energía primaria como la que se obtiene directamente de fuentes naturales y que no ha sufrido ningún tipo de transformación; por ejemplo: la energía solar, eólica, hidráulica, la leña, así como también se podría obtener después de un proceso de extracción, ejemplo: carbón, mineral, petróleo, geotermia, entre otros. (Tercero et al., 2018)

De acuerdo al “Perfil Energético de Guatemala, bases para el entendimiento del estado actual y tendencias de la energía” elaborado por el Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad (IARNA) en colaboración con el Instituto de Investigación y Proyección de Ciencia y Tecnología de la Universidad Rafael Landívar (INCYT), es esencial el recuento del suministro de energía primaria en el país para entender mejor su desarrollo y pensar en soluciones para los problemas que este conteo revele; para esto, se considera la producción local, junto con las importaciones y la variación del inventario, menos las exportaciones. Quiere decir que el suministro de energía primaria cuantifica los recursos energéticos primarios que se encuentran disponibles en el territorio nacional. (Tercero et al., 2018)

Esta investigación y proceso de datos nos informa que el principal suministro energético en Guatemala es la leña. El suministro anual de leña ha estado aproximadamente entre los 30,000 hasta los 36,000 barriles equivalentes de petróleo (KBEP) desde el 2001 hasta el 2016, lo cual representa del 60% al 78% del suministro de fuentes energéticas primarias del país. Por otra parte, el suministro de petróleo es muy bajo, ya que más del 80% se exporta hacia fuera del país. Y la mayor parte que queda en el territorio nacional se utiliza para asfalto. El suministro de carbón en Guatemala es totalmente importado. Fuentes primarias como el biogás, la energía solar y la eólica se empezaron a aprovechar apenas en 2013, pero de manera casi imperceptible en comparación con otras como la leña. El incremento en el suministro de energía primaria desde el 2011 a 2016 fue del 43%. (Tercero et al., 2018)

Dada la información anterior, no es sorpresa que el combustible más utilizado en Guatemala sea la leña, la cual llegó a ocupar hasta el 65% del consumo total de combustibles durante algunos años del periodo analizado. (Tercero et al., 2018) 

En las gráficas mostradas en el Perfil energético de Guatemala, puede verse que el sector residencial es el que posee mayor demanda energética en el país, seguido por el sector del transporte. Los sectores industriales de comercio y servicios son los que tienen menor demanda. Que la mayor parte del consumo energético sea para satisfacer necesidades domésticas se interpreta como un bajo desarrollo industrial. Los datos recopilados también muestran que el sector residencial satisface sus necesidades energéticas principalmente con leña y en menor proporción con electricidad y gas licuado con petróleo. El sector de transporte tiene una alta demanda de gasolina y diésel, mientra que el sector industrial, comercios y servicios usa fuentes energéticas variadas. Incluso si consideramos todos los consumos energéticos, de los diferentes sectores y tipos de combustible, sigue siendo mayor el consumo de leña que representa el sector residencial. (Tercero et al., 2018)

Con esto notamos que Guatemala posee una fuerte dependencia de leña como fuente energética primaria. Es el principal suministro de energía primaria, el principal consumo energético por sector y es el que tiene  la más alta demanda energética por tipo de combustible. La leña es utilizada para satisfacer necesidades domésticas, principalmente. Estos son indicios de que Guatemala no ha logrado un desarrollo industrial y tecnológico, lo cual impacta fuertemente al sector de producción energética a pesar de la alta disponibilidad de recursos y herramientas para la producción de energía más limpia y sustentable. La leña es un combustible ineficiente, emite partículas de material dañino para la salud de los usuarios, y genera una presión sobre los recursos forestales del país. 

Existe una alta demanda de leña como fuente energética debido a las precarias condiciones en las que vive más de la mitad del país, como estrategia primordial es esencial la implementación de proyectos relacionados a hacer más eficientes las estufas y biodigestores domésticos. Estas tecnologías permitirían aumentar la eficiencia energética de la leña, por lo que se usaría menos combustible para obtener la misma cantidad de energía. Además, se reducirían las emisiones de gases tóxicos que se concentran en los hogares y con ello, indirectamente disminuirían los costos en atención de salud por enfermedades respiratorias.

Aunque es un plan a corto plazo que ataca el problema directamente, también es recomendable pensar en soluciones a largo plazo que solucionen problemas más eminentes como lo es el desarrollo de tecnologías para la producción más limpia de energías primarias. También preocuparse por la descentralización de recursos energéticos y por la igualdad de oportunidades en todas las áreas del país. Necesitamos concientizar a los mandatarios quienes tienen el poder para agilizar el cambio, que mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos significa un desarrollo industrial y económico para el país. Y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para velar por el desarrollo del país y mejorar las condiciones de vida de los guatemaltecos.

Referencias

Jager Durán, D; (2004); Caracterización de la Gastronomía en el Departamento de Santa Rosa; http://glifos.unis.edu.gt/digital/tesis/2004/12840.pdf

 Desconocido; (2009, agosto, 17); Los Mayas | Comida Típica Guatemalteca; https://comidatipica.wordpress.com/2009/08/17/los-mayas/#:~:text=LA%20COMIDA%20ENTRE%20LOS%20MAYAS&text=Huellas%20de%20ese%20pasado%20prehisp%C3%A1nico,pozol%20y%20en%20los%20atoles.&text=La%20comida%20entre%20los%20mayas%20adquiere%20caracter%C3%ADsticas%20especiales%20porque%20se,ma%C3%ADz%20es%20la%20materia%20principal.

Tercero, M; Fuentes, S; Méndez, L; (2018, junio); Perfil energético de Guatemala Guatemala, junio 2018 Bases para el entendimiento del estado actual y tendencias de la energía; http://www.infoiarna.org.gt/wp-content/uploads/2019/03/Perfil-Energetico-de-Guatemala.pdf

EL CAMINO HACIA LA SOSTENIBILIDAD ENERGÉTICA

Amante de los patrones en la naturaleza, la complejidad del comportamiento humano y nuestra relación con el ambiente. Mitad ambientalista, mitad escritora amateur.

Ana Isabel González, 23 años, Ingeniería Ambiental/URL.

Tiempo de lectura: 5 min aprox.

UNA VISIÓN DEL PANORAMA ACTUAL

En 1987 la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo público su Informe Brundtland, en el cual cobró vida el concepto de desarrollo sostenible, haciendo referencia, principalmente, a un balance entre los sistemas económico, político, ambiental y social (sistema socioecológico). Bajo el mismo marco,  el doctor en Ecología Gilberto Gallopín, detalla el fundamento de los conceptos desarrollo y sostenibilidad, a través de un enfoque sistemático, estableciendo una diferencia entre ambos. Gallopín describe el desarrollo como un cambio gradual y direccional, asimismo agrega que la sostenibilidad es la capacidad de mantenimiento en el tiempo de una situación, condición o estado. Por lo tanto, es posible definir que el desarrollo sostenible es una trayectoria hacia la resiliencia y mantenimiento del estado óptimo y bienestar del sistema, en medio de un entorno que sufre cambios permanentes.

Con esto en mente, surge la pregunta ¿Cómo se logra la sostenibilidad ambiental?Como primer punto se debe resaltar que la sostenibilidad del subsistema ambiental depende de la sostenibilidad en el resto de los subsistemas: económico, social e institucional. Los cuatro subsistemas deben tener un equilibrio entre interacciones internas y externas que los conforman. Una adecuada gestión de los recursos naturales depende de una institucionalidad en buen estado, de políticas públicas que aboguen por la conservación ambiental, etc. Gallopín, propone un conjunto de atributos necesarios para la sostenibilidad: disponibilidad de recursos, adaptabilidad, estabilidad y la capacidad de respuesta.

Teniendo la base de ambos conceptos, podemos comenzar a entender el gran camino que tenemos por delante hacia la sostenibilidad energética. World Energy Council (WEC, 2015) define la sostenibilidad energética como el equilibrio o balance entre los subsistemas económico, social, institucional y ambiental, reconociendo a la energía como un recurso vital y básico para el desarrollo de cualquier sociedad. En otras palabras, se entiende el estudio de la sostenibilidad energética como el concepto de la sostenibilidad aplicado a la energía (Rosen, 2009).

Cuando hablamos de un tema como la energía y su aplicación en el desarrollo sostenible, entran una gran variedad de agentes en el juego, ¿Quién la genera? ¿Cómo se genera? ¿Quién la suministra? ¿Quién tiene acceso a la energía?

El Plan de Expansión del sistema de generación y transporte 2020-2034, publicado por el Ministerio de Energía y Minas (MEM) de Guatemala, presenta una matriz de generación eléctrica histórica anual (2005 hasta 2018) en la cual se muestra la influencia de las centrales hidroeléctricas en el sistema de generación, estas tuvieron una participación en un 40% de la matriz del año 2018, asimismo las centrales térmicas de vapor generado por carbón y la biomasa tuvieron una participación del 30.2% y 13.4%, respectivamente. La generación por medio de centrales fotovoltaicas y eólicas, representaron en 2018 un 4.1% aproximadamente. En este mismo año, la generación por medio de recursos renovables representó un 60% aproximadamente, siendo las centrales hidroeléctricas las de mayor presencia, seguidas por la generación por biomasa, eólica, geotérmica y solar. Los recursos no renovables tuvieron una participación de 37% y, al menos, un 3% de la demanda de energía fue abastecida por importaciones a través de la interconexión con México o el Mercado Eléctrico Regional.

Al analizar estos datos, entendemos que, si bien la energía renovable tiene un papel importante en la matriz energética, la mayor parte es generada por hidroeléctricas y una cantidad muy baja está siendo generada a través de procesos fotovoltaicos (energía solar) y el movimiento del viento (energía eólica), siendo ambas energías consideradas a ser “más limpias” que la hidroeléctrica debido a su impacto en el ambiente al momento de operar una planta de generación.

Hablemos un poco sobre el acceso a la energía. A pesar que Guatemala es el país de Centroamérica con la mejor capacidad instalada de energía eléctrica; el índice de cobertura eléctrica en 2016 fue de 92.06%. En este panorama, el área rural es la que se encuentra más afectada en términos de cobertura eléctrica, siendo los departamentos de Alta Verapaz y El Petén los más afectados por la falta de acceso al servicio de energía. El departamento de Alta Verapaz únicamente alcanza un 44.36% de cobertura y solo los municipios de Tactic, Santa Cruz Verapaz, San Cristóbal Verapaz, Cobán y Lanquín superan índices de coberturas del 50%. Esto significa que aproximadamente un 71% de los municipios de este departamento tienen cobertura menor al 50%. Asimismo, Purulhá en Baja Verapaz cuenta con una cobertura del 40.81%; además de Chajul, en Quiché y de La Libertad y Sayaxché en El Petén, cuentan con índices de coberturas menores al 50%.

Es irónico pensar que Alta Verapaz se encuentre entre los departamentos más afectados debido a la falta de acceso a la energía eléctrica, pues la hidroeléctrica con una de las capacidades  más grande del país se encuentra ubicada en esta región. Este hecho es una pequeña muestra de las fallas en el sistema socio ambiental en Guatemala.

 Debemos entender que el uso de la energía y los servicios que provee son considerados como instrumentos para alcanzar el desarrollo sostenible. Trazar el correcto camino hacia la sostenibilidad energética depende de todos. Generar información, establecer un marco metodológico para el análisis de sostenibilidad energética, fomentar la planificación energética tomando en consideración los factores sociales, políticos, tecnológicos y ambientales. Entender que la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la generación de energía con combustibles fósiles fomenta el cambio climático, por lo tanto debemos migrar a una matriz energética 100% suministrada por energía limpia.

Podemos poner sobre la mesa los temas de emisión de gases de efecto invernadero por la generación de energía a través de fuentes no renovables, resaltar que durante el año 2018 el carbón utilizado como combustible para la generación de energía eléctrica representó el 93.21 % de las emisiones totales de este subsector (un total de 4,983,805 Ton CO2e), considerar la inequidad en la cobertura eléctrica del país, la falta de gobernanza, débil institucionalidad etc. Pero todas estas variables nos seguirán guiando a la misma problemática. Es necesario re direccionarlas, darles un nuevo significado. Vivimos en una época en donde los cambios en términos de tecnología, sociedad, cultural, ambiental, están pasando cada vez más rápido, debemos volvernos resilientes fortalecer los componentes de los sistemas que nos rodean. Debemos afiliarnos a esta visión sistemática de sociedad-ambiente, encontrar el equilibrio para alcanzar el bienestar de la condición humana, y la conservación adecuada de nuestros recursos.

Bibliografía

Gallopin, G. (2003). Sostenibilidad y desarrollo sostenible: Un enfoque sistemático. Recuperado de:https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/5763/S033120_es%20.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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 World Energy Council (2011). Policies for the future. Recuperado de: https://www.worldenergy.org/assets/downloads/Trilema-Energ%C3%A9tico-2012-Espanol.pdf

¡El suelo es un ente vivo!

Eliane Hauri, 46 años. Estudiante de Agronomía en la URL.

Llevo 10 años viendo que muchas agricultoras y muchos campesinos, protegen los bienes comunes, cultivan pequeños huertos orgánicos, tienen pequeñas cantidades de animales criollos y al  mismo tiempo, alimentan al mundo. 

El suelo es un ente vivo, es un bien común fundamental dónde parte el camino de nuestra alimentación, que yo quisiera limpio “del azadón al tenedor” por el bien de la salud humana y de la salud del planeta.

Mi interés por los suelos empezó por ahí en el año 2012 cuando aún vivía en Europa y veía cómo una pareja científica francesa, Claude y Lydia Bourguignon, se volvía famosa en los círculos de ecología, por las fórmulas shock que usaban en sus entrevistas. Claude y Lydia solían empezar sus declaraciones por: “los suelos están muertos. Los hemos masacrado, ya es un desierto lo que tenemos. El suelo no se tiene que labrar nunca; se ha violado la tierra” (Jeunehomme, 2017).

De mis primeras clases de la carrera de agronomía, una de las preguntas que recuerdo es: ¿será el suelo un ente vivo? Ya les respondo: sí lo es. Gracias a esta pareja mediática me fui interesando en ese tema tan importante para no solo la agricultura, sino que toda la biodiversidad.

En el 2015, la Asamblea General de la ONU declara el Año Internacional de los Suelos (1) y la FAO definió su importancia en su publicación de ese año sobre “Suelos y Biodiversidad”: “El suelo es uno de los ecosistemas más complejos de la naturaleza y uno d los hábitats más diversos de la tierra: alberga una infinidad de organismos diferentes que interactúan entre sí y contribuyen a los ciclos globales que hacen posible la vida. No hay ningún lugar de la naturaleza con una mayor concentración de especies que los suelos; sin embargo, esta biodiversidad apenas se conoce”. (2)

La importancia de los suelos

Me pareció interesante tomar como referencia para comprender la importancia de los suelos, una de las publicaciones del movimiento internacional Slow Food, que defiende sobre todo la buena alimentación. Con ese objetivo y por también defender las tradiciones regionales, Slow Food, que ahora existe en más de 160 países, fue fundada en los años 80 por el italiano Carlo Petrini. El movimiento evolucionó para dar cabida actualmente a una “aproximación global sobre la alimentación que reconozca las fuertes relaciones existentes entre nuestros alimentos, la cultura y nuestro planeta.”(3)

El lema del movimiento es “Bueno, Limpio y Justo”.

La alimentación tiene que ser sabrosa y fresca de temporada, formando parte de la cultura local; tiene que ser limpia con una producción que no perjudique el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana; y tiene que ser justa con su retribución para los productores y precio accesible a los consumidores.(4)

Entendemos así, como todo es un ciclo desde el suelo, hasta el punto final que es su plato y tenedor. 

Slow Food publicó en 2016 un estudio sobre la importancia de los suelos y afirma en su introducción: “El suelo es el único compartimento ambiental terrestre en el que confluyen e interactúan el resto de los compartimentos medioambientales. En efecto, el suelo es un bien común fundamental del cual depende la vida del planeta. Se ha considerado durante demasiado tiempo como un material inerte, solamente como un soporte donde cultivar sin tomar en cuenta su microflora y microfauna.” (Messa, 2016)(5)

Según la analista del estudio, Marta Messa, se afirma que el suelo ofrece un 99% de los suministros globales de alimento para consumo humano, filtra el agua de lluvia, la devuelve limpia, regula el clima, es un fijador de CO2 y es una reserva esencial tanto de carbono orgánico como de biodiversidad.(6)

Sin embargo, a pesar de su gran valor, el suelo está siendo amenazado: “está sujeto a muchos procesos de rápida degeneración (erosión, contaminación, salinización, sellado, etc.) casi todos, directa o indirectamente, causados por las actividades humanas” (7)

¿Cómo empezaron estas amenazas hacia el suelo?

Como lo recuerda la Dra. Vandana Shiva, ecologista y defensora de semillas nativas, la industrialización de la agricultura después de las dos guerras mundiales europeas sucedió porque la industria armamentística se reorientó para producir fertilizantes sintéticos y pesticidas. En efecto, las guerras fueron aceleradores de la industria química incipiente. En 1913, la síntesis del nitrógeno a partir de aire permitió no solamente producir explosivos, pero también fertilizantes nitrogenados (Shiva, 2016). (Según Slow Food, justamente, el 74 % de los fertilizantes minerales que se utilizan por todo el mundo son de nitrógeno, y en algunos países este porcentaje llega hasta un 90 %, junto con los efectos potenciales sobre el medio ambiente que este valor implica.) (8)

De igual manera, se sabe cómo los EE. UU. esparcieron el famoso herbicida y defoliante “agente naranja” en la selva durante la guerra de Vietnam para matarla, al igual que los cultivos del área, para finalmente matar a las poblaciones y soldados vietnamitas.(9) Los ingredientes del “agente naranja” eran fabricados por la empresa Monsanto, (ahora MonsantoBayer), conocida ahora por su venta de semillas transgénicas. El herbicida “agente naranja” era parte del programa de la guerra química usado por los Estados Unidos.  (10)

El nitrógeno en los suelos

La síntesis del nitrógeno a partir de aire que permitió producir explosivos, y también fertilizantes nitrogenados, provocó a lo largo del siglo XX, un exceso de nitrógeno causante del grave deterioro del suelo. Pues, demasiado nitrógeno en los suelos impide que las raíces de las plantas liberen nutrientes para los microorganismos.(11)

“Los valores máximos de nitrógeno en el suelo se alcanzan en áreas donde se practica la ganadería intensiva, la agricultura industrializada de fruta y verdura o la producción de cereales con uso de fertilizante excesivo”.(12)

“El uso más extendido de compuestos de nitrógeno en Europa son los fertilizantes en áreas dedicadas al cultivo de especies forrajeras para los animales. Sin embargo, las raíces de los cultivos no son capaces de absorber todo el nitrógeno de los fertilizantes que se aplican en el campo, y sucesivamente, cuando se da el pasto al ganado, tampoco los animales absorben todo el nitrógeno que este contiene, expulsándolo por la orina y los excrementos.” (13)

Marta Messa, la analista del estudio de Slow Food, describe como el exceso de nitrógeno (que a menudo se manifiesta en forma de nitratos) puede llegar hasta los ríos y filtrarse desde el suelo hasta los acuíferos, contaminando así fuentes de agua potable y dañando los ecosistemas acuáticos y marinos. Además, el exceso de nitrógeno en el suelo aumenta la mineralización de la materia orgánica, lo que a su vez causa una mayor pérdida de carbono del suelo. Los fertilizantes sintéticos han contribuido profundamente al empobrecimiento del suelo y han causado una reducción drástica de la tan importante materia orgánica necesaria. (14)

Cambio climático y consecuencias del suelo dañado

Según Messa, “una de las consecuencias más graves de la aplicación industrial al modelo agrícola es la contribución que esta tiene en el cambio climático.

El clima afecta a la formación del suelo y a cambio, el suelo afecta a la composición de la atmósfera, en particular a la cantidad de dióxido de carbono y otros gases invernadero. El cambio climático a su vez se convierte en otro agente que deteriora más el suelo y acelera su desertificación” (15)

Efectivamente, este estudio de Slow Food que reconoce la salud del suelo y la de los cultivos como un todo, afirma que “el suelo contiene más carbono que la atmósfera y que toda la vegetación terrestre juntas. Unos cambios relativamente pequeños en la cantidad de materia orgánica del suelo pueden tener efectos considerables en la atmósfera y en el calentamiento global“. Desde luego, podemos comprender cómo el cambio climático es entonces una grave amenaza para la seguridad alimentaria global”.(16)

La agricultura industrial y los suelos

La revolución agrícola del siglo XX, la llamada “Revolución Verde” de los años 70, fomentó uniformidad y sobre productividad de la agricultura, lo cual aumentó de manera contundente la producción y la rentabilidad. Esta “Revolución” fue un “proceso de desarrollo y expansión de semillas y técnicas agrarias de alta productividad habido en diferentes países del Tercer Mundo durante los años 60 y comienzos de los 70, bajo el impulso de un plan de la FAO.” (Fundación para el Debido Proceso, 2017)
La “Revolución Verde” incitó a la implementación de agricultura intensiva por medio de monocultivos (Carrera Ríos & Kucharz, 2006).

Los monocultivos han desgastado los suelos en el mundo por depender de un escaso número de variedades, para únicamente responder a las necesidades del mercado mundial y no responder a las necesidades de producir alimentos para la mayoría del planeta (Expansión de monocultivos a gran escala pone en peligro la pequeña agricultura en AL, 2014).

En Guatemala, los grandes monocultivos que conocemos como la caña, necesitan de cantidades importantes de fertilizantes y pesticidas, perjudiciales para la salud y el medio ambiente. (17)

La situación en Guatemala

Actualmente, en Guatemala, según el investigador José Miguel Leiva Pérez, la conservación de suelo no ocupa ninguna prioridad dentro de las estrategias de producción agrícola y de protección de los recursos naturales, a pesar de que el promedio nacional de pérdida de suelos en el país por erosión alcanza 148 millones de toneladas anuales (Leiva Pérez, 2016).

Según el Instituto de Agricultura; Recursos Naturales y Ambiente (IARNA) en su estudio del perfil del agro y ruralidad de Guatemala del 2014, existe un 37% de la superficie del país que está utilizado por debajo de su potencial máximo. Mientras tanto, el 15% de la superficie del país está usado para actividades que sobrepasan su capacidad. Se estima a 148 millones de toneladas de suelo que pueden perderse en ese 15% de la superficie del país por intensidad de uso y por erosión. El IARNA indica que igual en las tierras utilizadas adecuadamente hay un potencial de erosión.

Aspectos como la deforestación están ligados al proceso de erosión. Varias causas han dado origen a la pérdida y degradación de los suelos en Guatemala y entre ellas sobresalen la deforestación y actividades agropecuarias climáticamente no sostenibles. Y cómo ya habremos entendido, la agricultura es la actividad que representa el mayor porcentaje de erosión potencial debido al sobre uso de la tierra (Leiva Pérez, Pérdida acelerada de tierras agrícolas en Guatemala, Programa de Cambio Climático, Facultad de Agronomía, USAC., 2017).

Leiva Pérez afirma que es evidente la vulnerabilidad del país ante el fenómeno del cambio climático, el cual está acelerando los procesos de sequía y degradación de la tierra en el país. La pérdida de suelos agrícolas y el deterioro general de las tierras expone, a un número significativo de la población rural de país, a procesos de inseguridad alimentaria. (18)

Según este autor, actualmente no existe en el país ninguna normativa legal que aborde la gestión sostenible de las tierras, especialmente en lo relacionado con la conservación de suelos y su rehabilitación.

En conclusión, se espera que entendamos como todo es un círculo que tenemos que respetar y comprender que, desde nuestra alimentación y consumo, el impacto sobre el clima, la biodiversidad y el suelo, nuestro bien común, tiene un efecto muy importante.


Ojalá les haya dejado, queridos y queridas lectoras, el interés y la inquietud por la proveniencia de la comida de su plato, partiendo desde el mismo suelo hasta su cocina

Bibliografía

Carrera Ríos, B., & Kucharz, T. (noviembre de 2006). Las insostenibilidad de los monocultivos agro-industriales. Obtenido de https://www.ecologistasenaccion.org/: https://spip.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/Las_insostenibilidad_de_los_monocultivos_agroalimentarios.pdf

Expansión de monocultivos a gran escala pone en peligro la pequeña agricultura en AL. (abril de 2014). Obtenido de https://derechoalimentacion.org/: https://derechoalimentacion.org/noticias/expansi-n-de-monocultivos-gran-escala-pone-en-peligro-la-peque-agricultura-en-al

Fundación para el Debido Proceso DPLF). (septiembre de 2017). Organizaciones de Centroamérica denuncian ante la CIDH impacto de monocultivos y agrotóxicos en los derechos humanos. Obtenido de http://www.dplf.org/: http://www.dplf.org/es/news/organizaciones-de-centroamerica-denuncian-ante-la-cidh-impacto-de-monocultivos-y-agrotoxicos-en

Galvez, J. A. (2014). Perfil del agro y la ruralidad de Guatemala: situación actual y tendencias. Universidad Rafael Landívar. Instituto de Agricultura; Recursos Naturales y Ambiente (IARNA). Guatemala Ciudad: Cara Parens: IICA.

Gutierrez, J. (s.f.). Revolución verde. Obtenido de http://www.dicc.hegoa.ehu.es/: http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/192

Jeunehomme, A. (2017). Lydia et Emmanuel Bourguignon. Obtenido de www.revue-openfield.net: https://www.revue-openfield.net/2018/07/03/lydia-et-emmanuel-bourguignon/

José Miguel, L. P. (agosto de 2016). La degradación de las tierras agrícolas en Guatemala. Obtenido de http://iia.fausac.gt/: http://iia.fausac.gt/wp-content/uploads/2016/08/PONENCIA-DEGRADACI%C3%93N-SUELOS.pdf

José Miguel, L. P. (2017). Pérdida acelerada de tierras agrícolas en Guatemala, Programa de Cambio Climático, Facultad de Agronomía, USAC. Obtenido de https://issuu.com/ipnusac/docs/revista_edici__n_101/117

Messa, Marta. (2016). El suelo, Análisis de Slow Food. Obtenido de www.slowfood.com: https://www.slowfood.com/sloweurope/wp-content/uploads/SPA_suolo.pdf

Shiva, V. (2016). Monsanto Merges with Bayer, “Their Expertise is War”. Shady Historical Origins, IG Farben, Part of Hitler’s Chemical Genetic Engineering Cartel, Global Research, Centre for Research on Globalization (CRG). Obtenido de www.globalresearch.ca: https://www.globalresearch.ca/monsanto-merges-with-bayer-their-expertise-is-war-shady-historical-origins-ig-farben-part-of-hitlers-chemical-genetic-engineering-cartel/5546121Suelos y Biodiversidad. Los suelos albergan una cuarta parte de la biodiversidad de nuestro planeta. (2015). Obtenido de www.fao.org: http://www.fao.org/3/a-i4551s.pdf

Referencias

  1. http://www.fao.org/soils-2015/
  2. http://www.fao.org/publications/card/en/c/59b5336f-0ae7-46c4-8d72-2fe2748723cb/
  3. https://www.slowfood.com/es/quienes-somos/nuestra-historia/
  4. https://www.slowfood.com/es/quienes-somos/nuestra-filosofia/
  5. Messa, 2016, p.3
  6. Ibid.
  7. Ibíd
  8. Messa, op. cit., p.11
  1. Shiva, 2016
  2. Ibíd
  3. Messa, op. cit., p.11
  4. Ibíd.
  5. Ibíd.
  6. Ibíd.
  7. Messa, op. cit., p.4
  1. Messa, op. cit., p.12
  2. Fundación por el Debido Proceso, op. cit.
  3. Leiva Pérez, Pérdida acelerada de tierras agrícolas en Guatemala, Programa de Cambio Climático, Facultad de Agronomía, USAC., 2017